ALIMENTOS CON APELLIDO (PARTE II)

La semana pasada hablábamos de los alimentos light, los desnatados y los ricos en fibra en el post Alimentos con apellido (parte I), como una primera toma de contacto con aquellos alimentos que nos propone la industria para ayudarnos a “no pasarnos”, esta semana haremos lo propio con otros alimentos con los que comparten propósito.

Si en el post anterior tomábamos la cercanía de la Navidad como excusa para tratar el tema, esta semana la actualidad nos pone la excusa en bandeja, ya que el 13 de diciembre entró en vigor el nuevo Reglamento sobre etiquetado nutricional. No afecta en particular a este tipo de productos, si no a todos los alimentos, tanto en el contenido, ya que aparecerán reflejados otros datos adicionales (como son el origen, los alérgenos, etc.), así como lo relativo a la forma (tamaño y organización de la información nutricional).

Como estos cambios se introducirán de forma progresiva, considero  mejor tratar este tema más adelante, cuando podamos evaluar el grado de adhesión al reglamento por la industria,  y las trampas que se le encuentran a estas medidas.

Vamos entonces con la ampliación del glosario correspondiente a esta semana:

  • En aceite vegetal: con las nuevas medidas, esta afirmación llena de ambigüedades dejará de  ser un problema, pero de momento muchos productos siguen especificando “en aceite vegetal” como distintivo de calidad en sus envases. Las grasas animales desde siempre, juegan con el papel de malo en esta cuestión, dejando el de bueno para las grasas vegetales, pero en este caso ni los malos son tan malos, ni sobre todo, los buenos son tan buenos. Aceite vegetal puede hacer referencia desde el aceite de oliva (presente en el menor de los casos, y en extrañas circunstancias es de alta calidad), el de girasol o el de maíz; hasta otros de mucha peor calaña, como son: el aceite de palma, de palmiste, de coco o de cacahuete. Llamarlos aceites vegetales no es mentir, pero hacer de ello un valor añadido sí. Este tipo de aceites son muy ricos en grasas saturadas, es decir, aquellas que hacen que nuestros niveles de colesterol malo suba, bajando el bueno.  Este tipo de trampas no aparecen únicamente en productos de alto contenido en aceite como pueden ser las conservas, si no que podemos encontrarlo habitualmente en galletas, bollería, patatas preparadas para freír… ya que además de ser mucho más baratos aportan un sabor mas agradable en la boca.
  • Sin grasas trans. Las grasas trans son una creación de la industria, no naturales, surgieron de la necesidad de eliminar de la dieta las grasas animales como la nata o la manteca de cerdo. Son consecuencia de una “solidificación” de aceite vegetales, por tanto carecen de colesterol (ninguna célula vegetal tiene colesterol). Sin embargo, hoy se sabe que este tipo de grasas son más perjudiciales para la salud cardiovascular que las grasas animales. Nuevamente el consejo se repite, consumir de forma responsable haciendo una revisión exhaustiva del etiquetado nutricional. Hablando en plata, más vale una buena mantequilla que una mala margarina.
  • Alimento 0%: la industria ha elaborado alimentos 0% haciendo referencia a su contenido en azúcares, grasas, sal, incluso calorías. Para las grasas o el azúcar implica menos de 0,5% en el contenido de las mismas por ración. Para las calorías menos de 5 calorías por ración, mientras que para el sodio y el colesterol  la declaración hace referencia a menos de 5 mg y  2 gramos respectivamente. La trampa, como ya habréis adivinado al leer las palabras “por ración”, viene dada por las cantidades, es decir, la industria se cuida mucho de dar unas recomendaciones del tamaño de ración que en muchos alimentos no se corresponde, siendo mucho más pequeña que el tamaño real de la misma. Muchas veces me encuentro con pacientes que piensan que un alimento 0% no tienen calorías, sobretodo con los yogures, eso no es cierto, que tengan bajo contenido en grasa no implica que no tengan calorías si no que proceden de los carbohidratos o las proteínas, también quienes para acompañar un pincho en bar confían en” refrescos 0″ para aliviar su conciencia. De nuevo, y aún a riesgo de repetirme, volvemos a lo mismo, la importancia de revisar correctamente la información nutricional, al igual que como ocurría con los alimentos light, deben de consumirse en raciones normales y no multiplicar las cantidades por tener la venia del etiquetado.

    Podemos encontrar alimentos 0% en casi todas las categorías: bebidas, aperitivos, lácteos...
    Podemos encontrar alimentos 0% en casi todas las categorías: bebidas, aperitivos, lácteos…

A día de hoy no existe cura para el sobrepeso o la obesidad, el único camino es la adopción de un patrón dietético correcto y la práctica regular de actividad física y siempre de forma controlada y pautada por un profesional. Algunas ayudas de este tipo podrían colaborar en el control de la ingesta, pero la clave no está en los productos preparados y modificados, si no en una dieta mucho más natural y sobre todo equilibrada.

 

 

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