5 HÁBITOS QUE TE AYUDARÁN EN LA VUELTA A LA NORMALIDAD

Después de algunos días de vacaciones un miércoles más vuelvo a este rincón para volver a hablar con vosotros de nutrición y hábitos de vida saludable. Comienza una nueva temporada, buen momento para hacer balance y agradecer la buena acogida del blog, tanto por las vistas como por las críticas. Con el nuevo curso, nuevos temas, nuevas enfermedades nutricionales y nuevos mitos para desnutrir.  Ya sabéis que este espacio es también vuestro, desde el que añadir comentarios, pedir nuevos temas o rebatir lo que haga falta. 

Sin más preámbulos vamos al lío.

Septiembre es mes de cambios, adaptaciones y vuelta. Toca reorganizar nuestra vida, en el punto en que la dejamos por junio. Es ahora cuando nos gustaría tener un duendecillo que nos hubiera llenado la nevera y la despensa y repuesto el congelador de tapers de comida preparada; pero la realidad es que nos encontramos con la nevera vacía, horarios con los que cumplir y encima el botón de los vaqueros que hemos recuperado con la bajada de las temperaturas, pide auxilio a gritos. Todos estos contratiempos pueden ser mucho más sencillos si llevamos a cabo los siguientes 5 hábitos (y los mantenemos como forma de vida).

1. PLANIFICA TU ALIMENTACIÓN

Cuando digo planifica es planifica, es decir siéntate, haz una tabla y distribuye un menú que te resulte cómodo y agradable. De todos lo que lo leáis vais a intentarlo 10, y va a mantenerlo 1, pero os aseguro que va a ser el que coma de forma más saludable (si lo rellena con preparaciones y alimentos saludables claro), el que menos tiempo pierda y el que más dinero ahorre.

¿Porqué es tan importante? Muchas veces usamos como excusa para comer cosas menos saludables la falta de tiempo, la escasez de ideas o la falta de organización, algo que queda totalmente subsanado de esta forma, ya no hay “cenamos cualquier cosa que paso de pensar”, “no sé ni que poner porque siempre compro lo mismo”, etc. Y por supuesto no se tira comida, puedes incluso prepararla con antelación y almacenarla y los alimentos que se incluyen (a priori) son más saludables.

2. CONSUME ALIMENTOS DE TEMPORADA

Consume alimentos siempre de temporadaEsto debe de hacerse siempre, supone un ahorro, los productos alcanzan su mayor calidad y sus mejores propiedades nutricionales, y procurar consumirlo de pequeños comercios y no de grandes superficies. Nos quejamos que si el tomate no tiene sabor, que si encontramos tal fruta todo el año, pero prueba a acostumbrarte consumir lo que toca cuando toca, verás la diferencia.

Atrás quedarán cerezas, fresas o sandía por ejemplo, y en seguida los carnosos tomates y calabacines, pero la temporada venidera no es menos deliciosa: llegan los frutos rojos, los cítricos, manzanas de todos los colores, membrillo o uva, además de las que permanecen todo el año. Entre las verduras escogeremos pronto: alcachofas, berenjenas, todo tipo de coles, endibias, espinacas, puerro o remolacha y las otoñales setas.

Entre los pescados aprovechar las últimas semanas del bonito, buen momento para el congrio, la palometa, el chicharro, el gallo, la dorada o el pez espada.

Aprovecha todavía las ensaladas (que te dan la oportunidad de usar productos productos no elaborados) y las cremas de temporada, siempre con producto fresco.

3. BUEN MOMENTO PARA COMENZAR CON NUEVOS HÁBITOS

Para muchos el año comienza en septiembre, es por ello buen momento para resetear y comenzar hábitos nuevos que puedan instalarse durante todo el año, prueba con pequeños gestos hasta conseguir logros más grandes.

Existe una infinidad de posibilidades para el recreo de niños y mayores, prueba e introduce alimentos difrentesPrueba a llevar un tentempié saludable al trabajo, cambia los bocadillos diarios de embutido de los niños por otro tipo de almuerzos (yogur y fruta, macedonia…), cocina con menos sal, baja media cucharilla el azúcar de tu café, reserva un rato para hacer algo de actividad física, fija un límite para el consumo de refrescos o cervezas que no pueda superarse, elimina de tu mesa en la comida aquella bebida que no sea agua… Piensa en algo y acostúmbrate a convertirlo en hábito.

4. HUYE DE LAS “TENDENCIAS DE SEPTIEMBRE”

Es momento de remedios para perder el peso cogido en el verano, olvídate de remedios milagroso, busca hábitos saludables y cámbialos por los que te han llevado a esa situación y si necesitas ayuda búscala, pero de mano de un profesional (D-N), no de batidos, no de pastillas, no de revistas, no de vecinas.

Es momento también de productos para la llegada del otoño, no necesitas yogures especiales para hacerle frente, no necesitas complejos vitamínicos, ni tus hijos necesitan leches especiales que les sobrealimentan, no necesitan tampoco chutes de vitaminas ni complementos proteicos por si dejan algo en el plato, ni galletas con avales dudosos para obtener la energía para afrontar un día de cole.

¡Aliméntate bien, a base de productos frescos y haz deporte! es todo lo que el otoño te demanda.

5. PLANIFICA TAMBIÉN LA ACTIVIDAD FÍSICA

Es importante fijar un momento para el ejercicio, ya os he dicho alguna vez, que si fijamos un tiempo para ver la tele o tomar unas cañas, ¿por qué no reservamos día, hora y actividad?

Busca aquella en la que te sientes cómodo, o recupera la que ya hacías, pero íntégralo en tu vida, no hagas de ello algo extraordinario, eso que ahora los modernos llaman “postureo”, si no que acostúmbrate a respetar el turno.

Con estos 5 hábitos integrados en tu vida, estoy segura que la vuelta será menos dura y ¿quién sabe? Verás que con ellos no volverás a tener, cuesta de enero, operación bikini, y plan después de las vacaciones (y así de forma cíclica eternamente).

¡Feliz vuelta a la rutina!

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