CARTA AL TRASTORNO POR ATRACÓN

Hace unos días se celebraba el Día Internacional de la lucha contra los trastornos de la Conducta Alimentaria. Recuerdo que hace unos años, siendo yo adolescente, programas y reportajes de los medios de comunicación se hacían eco, por aquel entonces de lo que parecía ser una nueva epidemia del siglo XXI, principalmente Anorexia Nerviosa y Bulimia. 

Con los años, estas primeras alarmas se fueron relajando, supongo que la crisis económica, la corrupción y el omnipotente fútbol, poco espacio informativo iban dejando libre,… bueno que vengo arriba y me despisto…. En la actualidad muchas cosas han cambiado desde aquellos años. Los cánones estéticos han cambiado, no menos irreales en algunos casos, han aparecido las redes sociales, con sus cosas buenas y sus cosas nefastas, las tasas de obesidad aumentan…

Se denomina Trastorno de la Conducta Alimentaria, a un conjunto de trastornos mentales caracterizados por una conducta alterada de la ingesta alimentaria o la aparición de comportamientos de control del peso. Pueden tener como consecuencia problemas físicos y/o  psicosociales. Los más conocidas son Anorexia Nerviosa (AN), Bulimia Nerviosa (BN), y otras menos populares agrupados en Trastornos de la conducta alimentaria no especificados (TCANE): el Trastorno por Atracón (TA), la Vigorexia (preocupación excesiva por la perfección corporal a través de ejercicio), la Ortorexia (preocupación extrema por alimentos pretendidamente saludables).

Sobre este último grupo queda una largo camino por conocer e investigar, puesto que son formas imparciales e incompletas de TCA y no cumplen todos los criterios. Es por ello que hoy me quiero centrar en TA, ya que los protocolos de diagnóstico y tratamiento no terminan de completarse por la multitud de matices que le hacen diferente. (Apareció por primera vez en el DSM-V en el año 2013).

Muchas en veces en consulta me encuentro con quienes afirman que comen por ansiedad, generalmente son casos que tienen una determinada susceptibilidad por la comida, de tal modo que ante cualquier acontecimiento emocional se repercute en la ingesta (generalmente aumentándola). También están los que fruto de la propia vorágine del día a día con las prisas confiesan picotear durante la tarde por ejemplo, haciendo gala de nuevo de “tener ansiedad”. En estos casos la respuesta suele estar en que no terminan de realizar una ingesta completa, por lo que el hambre no tarda en aparecer, un hambre que siempre se suele saciar en forma de alimentos poco saludables.

Este tipo de casos, suelen ser personas que viven ciclos de aumento- pérdida de peso, son aquellos que afirman “llevar toda la vida a dieta”. Es por ello que cambiar hábitos resulta fundamental, para asegurar una ingesta de alimentos más saludable que termina por minimizar estos episodios y lograr un mejor control del peso, que no implique el horrible término de dietas.

En el caso de Trastorno por Atracón, el desarrollo es diferente, puede que en el origen sea similar pero toma matices más severos. Como ya he comentado los criterios diagnósticos a día de hoy son algo difusos. No son cuadros completos de AN o BN, el rasgo diferenciador entre TA y BN, es que en el primero no existen mecanismos de compensación (tales como el vómito, uso de laxantes, ejercicio penoso…) que termina por llevar a un sobrepeso u obesidad. Es por ello que para entender el origen, y sentar unas bases de diagnóstico, unos test y unas terapias que funcionen se hace uso de los propios de los TCA, más cercano a uno u otro según las particularidades del paciente, unido al tratamiento de la obesidad y las co-morbilidades.

Según el DSM-5, el Trastorno por Atracón:

  • Los rasgos principales son:
      1. La ingesta en poco tiempo (periodos menores a  2 horas)  de una cantidad de comida excesiva
      2. La pérdida de control sobre esa ingesta, se siente que no se puede dejar de comer.
      3. Tras estos episodios existe malestar pero hay una ausencia de conductas compensatorias (BN).
      4. El trastorno por atracón está asociado con obesidad y con una elevados índices de co-morbilidades.
  • Los episodios de atracones tienen en común:
  1. Comer mucho más rápidamente de lo normal
  2. Comer hasta sentirse desagradablemente lleno.
  3. Comer grandes cantidades de alimentos cuando no se siente hambre físicamente.
  4. Comer solo, debido a la vergüenza que se siente por la cantidad que se ingiere.
  5. Sentirse luego a disgusto con uno mismo, deprimido o muy avergonzado.

Para terminar quería mostrar mi agradecimiento a una persona que me ha hecho llegar una texto, para poder cerrar este artículo. Se trata de una técnica muy usada en la terapias, que es la redacción de una carta a la propia enfermedad.

Hoy, una tarde cualquiera, me pongo a hablarte a ti, necesito saber porque has pasado a formar parte de mí día a día, a formar parte de mi vida, de mis pensamientos, porque no puedo vivir cada día siendo la misma que era antes. Cada día antes de comer, me acuerdo de ti, de si lo que como estará bien, estará mal, de si lo que tengo es hambre, gula, ganas de comer, es porque tengo que comer por obligación, por miedo a que luego me pase, a comer porque es la hora, o porque luego vendrás tu, querido atracón a llamar a mi puerta, y hacerme daño una y otra vez.
Hace unos años, yo no sabía de tu existencia, yo vivía feliz, era una persona sana, que tenía una vida normal , una vida social activa, una autoestima relativamente normal, más baja o más alta según el día, pero que podía salir a la calle sin miedo a que ella misma pudiese hacerse daño. Hasta que apareciste tú, el TCA, uno de tantos, pero a mí me ha tocado el TRASTORNO POR ATRACÓN.
Es duro pasar por todo esto, ver cómo eres capaz de poder comer y comer y comer, a escondidas siempre, sin hambre la mitad de las veces, y justificando siempre y echando siempre la culpa a que has comido poco, que ponen poca comida, o cualquier razón con tal de atiborrarte de comida que pueda saciar tu ansiedad durante un mísero momento, ya que en cuanto pasa ese momento, comienzas a sentirte como la peor persona del mundo, comienzas a darte cuenta de que lo que has hecho no tiene vuelta atrás, y de que toda la lucha que tienes contra ti mismo, por no poder siquiera mirarte al espejo, la estas creando tu misma, que si no puedes verte gorda, que si para ti la palabra gorda es algo que te hunde en la miseria, tú misma lo estas provocando, y te sientes cada vez peor. Es algo con lo que no puedes vivir, y que cada vez va a mas, piensas que la gente no entiende todo esto, que te ve gorda y dice, esta es que esta todo el día comiendo y no se cuida, y no se para a pensar, que puedes tener una enfermedad, que puedes estar luchando contra ti misma para poder salir de toda esta mierda, pero que no lo consigues.
Que no todos los gordos estamos así porque queremos. Que algunos no podemos mirarnos al espejo del asco que nos damos, que algunos libramos una batalla cada día para poder salir de esta mierda en la que un día nos metimos, y sin saber porque seguimos ahí, intentando luchar cada día, sin ver resultado mas allá de unos gramos menos cada poco tiempo, pero que se estropean esos resultados cada vez que hay un nuevo atracón, o un nuevo picoteo.
A ti, te quiero hablar, enfermedad, no te adueñes mas de mi, quiero volver a ser la misma de antes, la que era capaz  de sonreír, la que era capaz de poder salir a la calle sin miedo a creer que todos me miran o se ríen de mi, la que podía ser capaz de querer y cuidar a sus amigos y conservarles, la que era capaz de establecer relaciones sociales sin problemas. Aquella chica extrovertida que era alegre y a la que la gente le caía bien, no quiero ser esa chica tímida y con miedo en la que me he convertido, esta chica que no tiene más futuro que luchar contra sí misma cada día.

Pido disculpas por la extensión del artículo pero creo que era necesario, y reitero mi enorme agradecimiento a esta persona.

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