EL ETERNO PROPÓSITO DE PRINCIPIOS DE AÑO

Es probable que a estas alturas de enero hayas advertido que el pantalón aprieta más de la cuenta, que al final han caído los turrones, esos que por diciembre jurabas que eso a ti no te iba a engordar porque no te gustan, y encima de todo esto, tu sentimiento de culpa es directamente proporcional al recibo de la Visa que llega este mes. 

Y de nuevo, y para mi profunda pereza y enfado… multitud de remedios post-navideños empiezan a llamar a la puerta de nuestra vulnerabilidad y culpa. Las técnicas son variadas: sopi-caldos de mustio color, té con propiedades casi mágicas, planes de ejercicio para quemar hasta las uvas.. ¿qué os voy a contar que no hayáis oído/ visto ya?

El caso es que de nuevo encaras el nuevo año con el firme propósito de adelgazar, esta vez llegarás al bikini en perfectas condiciones, y de quitarte los kilos de Navidad con alguno de premio. Y este propósito viene durando entre 2 horas y 2 semanas… según lo mustio del método y el aguante de cada uno. Durante las últimas semanas han llegado a mi teléfono muchos mensajes con bromas sobre el peso que se iba a coger; como si de una premonición se tratará, parece que todos tienen claro que es un hecho que tiene que pasar. No vamos ahora a buscar la causa, porque al año que viene volverá a pasar, pero podemos ponerle remedio disminuyendo ese sentimiento de culpa y sobretodo con la única solución viable y a largo plazo: el CAMBIO DE HÁBITOS. 

Sé que estáis pensando: “ya está aquí la pesada de la nutricionista con el tema de siempre”… lo sé, a mi también me gustaría escribir hoy sobre Nutrigenómica por ejemplo, pero a la vista está que lo que esta semana pide es esto y que mientras sigamos repitiendo el mismo comportamiento tocará escribir sobre propósitos de Año Nuevo.

He aquí algunas claves para ayudar al cambio de hábitos en este 2016:

1. La lista de los Reyes Magos: 

Recipientes para cocinar en el microondas o hornoQuizás a estas alturas alguno esté a tiempo de completar su lista, y sino siempre nos quedarán las rebajas:

  • Sartén y utensilios que favorezcan el ahorro en el uso de aceite
  • Puedes iniciarte en el uso de recipientes de silicona para cocinar al vapor o en papillote al horno o al microondas.
  • Libros de cocina con recetas saludables, yo este año me he pedido “Cocina Vegana” de Virginia García y Lucía Martínez, pero podéis elegir entre una infinidad de temática y autores.
  • Unas zapatillas/ patines… algo que te guste, te motive y te haga mover el culo.

 

2. Aprende una receta a la semana de las que antes consumías de bote/ paquete/ caja… y vete vaciando la despensa de pre-cocinados

3. Aprende nuevas técnicas culinarias que preserven la naturaleza y sabor del alimento y permitan una baja adicción de grasas, tales como horno, papillote, al vapor, microondas. Pero aprende y no pongas cara triste, aprende a hacerlas ricas a aderezar tus platos y enriquecerlos con ingredientes de calidad y verás que es cierto lo que no me canso de repetir: “comer de forma saludable está riquísimo”.

4. Incluye una fruta más al día en tu alimentación, poco a poco verás que terminas por necesitarla. Por ejemplo escoge una fácil de llevar para comerla a media mañana en el trabajo o cámbiala por los postres lácteos que comes al final de la comida. Haz lo mismo con la verdura.

5. Cambia el vino/ refresco de tus comidas por agua.

6. Quita la bollería de tu desayuno (no te haces una idea del poder de esta medida), si eres de los de desayuno tradicional puedes probar con unas sencillas y rápidas tostadas.

7. Fija un horario para hacer ejercicio, te prometo que se sacan ratos, no necesitas estar súper equipad@, ir a un gimnasio y me atrevo a decir que ni siquiera el aire libre si eres perezoso, hasta puedes hacer algo en casa.

8. Cuando la razón es la falta de tiempo los hábitos saludables peligran. Puedes comenzar a organizar las comidas, no se trata de que tu alimentación sea el centro y todo gire en torno a ella, pero tampoco el último mono, lo hacemos demasiadas veces al día como para hacerlo mal. Organiza tu tiempo, tal vez te viene bien cocinar al final del día la comida del día siguiente, tal vez seas de los que no les cueste madrugar, nadie dijo que no se pueda comer dos días lo mismo (siempre y cuando sea comida saludable)… Planifica tus comidas, coge papel y boli y diseña un pequeño plan de lo que vas a comer durante la semana, organizarás tus compras, tu tiempo, tus comidas y hasta tu economía. Así reduces la improvisación, que por desgracia en la cocina suele terminar por convertirse en comida poco saludable. Los métodos del punto 3 son los que para mí, deberían de llamarse comida rápida, riquísimo, sin sensación de pesadez, platos saludables y además fáciles de llevar en taper.

Son pequeñas pautas, muy muy básicas, pero ve probando a incorporarlas y estoy segura que el enero que viene podrás encabezar la lista de propósitos con el de aprender idiomas, echarte novio, llamar más a tu madre, o ahorrar más, porque aprendiendo hábitos de vida saludable el de adelgazar, comienza a desaparecer.

¡FELIZ 2016!

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