GUÍA SOBRE ESTREÑIMIENTO INFANTIL

La preocupación de los padres ante el estreñimiento de su hijo es un de los temas más habituales en una consulta de nutrición infantil. El origen varía según la edad y la forma de presentación del estreñimiento. En la mayoría de los casos es un problema que tras la introducción de los cambios dietéticos pertinentes, remite.

Comencemos por el principio, es importante acotar el término de estreñimiento, para saber de lo que estamos hablando. Se trata de un desorden en la actividad motora del intestino, que va a condicionar un tránsito intestinal lento, provocando que las heces se conviertan en duras y dificultando así su evacuación (reduciendo la frecuencia y causando malestar o dolor). Es cierto que cada persona tiene su propio patrón evacuatorio, por tanto, si hablamos de una situación puntual, debería de compararse con el patrón de cada uno, no en comparación con otras personas/ niños.

Digo esto, porque me encuentro muchas veces adultos que están empeñados en tener que ir al baño cada día, y por ello van probando diferentes sustancias laxantes, y remedios milagrosos, cuando quizás no han hecho las modificaciones dietéticas pertinentes, que ya os conté aquí, o que sencillamente, no han ido al baño cada día de su vida nunca. Por eso es importante comprarlo con uno mismo y sus rutinas.

Como datos sobre prevalencia os diré que es más frecuente en niños que en niñas (algo que cambia en la edad adulta) y que generalmente son episodios leves, transitorios y recurrentes.

Criterio de frecuencia para estreñimiento en niños
Criterio de frecuencia para estreñimiento en niños

La frecuencia de las deposiciones en los niños va disminuyendo con la edad, por dos razones: el tránsito intestinal va haciéndose más lento y el tamaño del estómago aumenta, disminuyendo la necesidad de evacuación. La referencia podría ser:

Otros datos a observar son: cambio en la consistencia de las haces, un aumento del esfuerzo para defecar, una excesiva duración del momento de la defecación, dolor anal o perianal, o el ensuciamiento de la ropa.

Las causas más frecuentes y con mejores soluciones son: ingesta de fibra deficiente, sedentarismo, baja ingesta de agua, o cambios significativos en la dieta (el paso de lactancia materna a leche de fórmula, o la introducción precoz y brusca de alimentos sólidos). Pero la causa puede ser también otros cambios en el medio familiar, una “baja  vigilancia” en el acto defecatorio (algunos niños ignoran los reflejos por vaguería/ descuido y con el tiempo se convierte en una costumbre), o alteraciones en el tracto digestivo (obstrucción en el colon, diverticulosis, síndrome de intestino irritable…).

También es habitual achacar el estreñimiento del niño a que sus padres también lo son. Este caso es como la obesidad, el niño no es obeso porque sus padres genéticamente lo sean, sino porque come igual que lo hacen sus padres. Pues con el estreñimiento sucede lo mismo.

 INGESTA DE FIBRA

La ingesta diaria recomendada (IGR) de fibra va aumentando con la edad, al igual que aumentan los requerimientos energéticos (no si los calculamos por Kg de peso), por lo que se supone, que con una dieta saludable, deberían de poderse ir cubriendo las necesidades sin más adaptaciones. La cuestión viene en lo que cada uno entiende por dieta saludable. Si hay algo en lo que todos los nutricionistas nos ponemos de acuerdo es que es una dieta con alto aporte de vegetales (principalmente frutas y verduras crudas y cocinadas).

Es habitual dar con niños que rechazan este grupo de alimentos, favoreciendo la aparición de la clínica. Sobre como minimizar esta situación de rechazo ya os hablé aquí, ahora os doy algunas claves más para aumentar la ingesta de fibra.

  • Aprovecha almuerzos y meriendas para darles fruta en trozo, es importante que se acostumbren a llevar fruta al cole, y no lo vean como algo extraordinario (no como las campañas del “Día de la Fruta”), el bocadillo debería de ser el que se limita a un día a la semana (si es que fuera imperdonable). Otra ayuda para el recreo son los frutos secos.
  • Usa pan, pasta…integrales, pero interésate por su etiquetado, muchas veces son elaborados con el mismo cereal refinado de siempre y jarabes que lo emulsionan. De nuevo no lo conviertas en algo ceremonioso, procura presentarlo como algo normal. Si le pones mucho ahínco en que lo prueben con argumentos como: “es más sano”, “está igual de rico” o “mamá también lo toma para ir al baño” lo verán como extraño y cuanto más empeño pongas tú en que lo prueben, más fuerte será el rechazo que ellos manifiesten.
  • Ofrece fruta como postre: la fruta debe ser algo tan accesible como el armario de las galletas, deben de poder ir a la cocina y coger una pieza o pedirte que se la peles con la misma destreza con la que te piden les abras el paquete de galletas. A la pregunta “¿qué quieres de postre?” es probable que conocedores de lo que hay en la nevera pidan un postre lácteo. Pero si pruebas con “¿qué fruta prefieres para el almuerzo?, ¿que fruta te saco de postre?, o ¿os apetece preparar una macedonia?” el resultado será distinto. No se trata de obligar, si no de acotar y dirigir las preferencias.
  • Y si hablamos de fruta, hablamos fruta, no se incluyen los zumos aquí. Puedes usarlos de vez en cuando, en el caso de ser naturales, pero más con el pensamiento de que son una chuchería, que de que les estás dando fruta. Los zumos se quedan con lo peor de la fruta (los azúcares) y desprecian lo mejor (la fibra). En este caso salen mucho mejor parados los licuados/ batidos que pueden ser meriendas divertidas y saludables (incluso puedes añadirles salvado de cereal, semillas de lino u otras variedades que lo completen).
  • Guarniciones ricas en fibra
  • Asegurarte que no se han ido ni un sólo día a la cama sin haber comido, al menos, algo de verdura. Siempre legumbres y verduras en detrimento de pastas, arroces y platos grandes de carne y pescado. Os prometo que así también crecen.

    Algunas ideas que podeís encontrar para aumentar la ingesta de fibra en niños

INGESTA DE LÍQUIDO

¿Os habéis preguntado porque los profesores pueden llevar una botellita y beber en clase, y a los niños no se les permite? Está bien educar y enseñar responsabilidades, pero es normal que con los años nos vayamos haciendo más estreñidos. Por si no son suficientes los convencionalismos que nos auto-imponemos, se le suman, que cuando eres pequeño no puedes salir al baño si tienes ganas, y te pasas toda la jornada escolar sin beber agua. Esto no tiene visos de cambiar, así que al menos puedes llevar una botella de agua para que beban al salir. El agua que beben muchos niños en muchos casos se reduce al momento de la comida (eso sí no hay botellas de refresco en la mesa).

OTRAS MEDIDAS

Imprescindible es evitar el sedentarismo, cuando van avanzando en la edad escolar y pasan más horas estudiando es difícil conseguir que se muevan, y de nuevo se agravan las consultas sobre estreñimiento. Debes procurar que hagan alguna actividad física durante la semana, que paseen ellos al perro, y acostumbrarles a ir a los sitios andando y subiendo escaleras (si vives en una 6º, siempre puedes coger el ascensor en el 3º).

También educarles en obedecer al deseo de defecación, como ya he dicho los convencionalismos nos suelen llevar en dirección contraria, pero deberíamos ser constantes al respecto.

Y sobretodo, es imprescindible que todo lo anterior os lo vean hacer a vosotros, sino, no tiene sentido.

 

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