… En ocasiones hago dulces… BIZCOCHO DE CALABAZA

Como os decía hace unos días, yo antes era de las que relegaba a la pobre calabaza a aburridos purés de verdura, pero ahora es uno de los básicos de muchos de mis platos en esta temporada. Hoy os traigo una vuelta de tuerca para lo que se supone que se cocina con un vegetal: un bizcocho. Probablemente no es la primera vez que lo veis, y que cada vez son más habituales estos dulces de calabaza, zanahoria o incluso calabacín. 

Hay muchas recetas en la red con este mismo plato, y yo he ido tomando adaptaciones de varias recetas, hasta que con el tiempo, y adaptando y re-calculando he podido lograr un bizcocho rico, esponjoso y saludable; ya que uno de los objetivos que tenía al ir retocando la receta era poder prescindir el azúcar en cualquiera de sus formas. Hay que pensar que además del dulzor, el azúcar en este tipo de repostería tiene una función de textura muy importante, y que en muchas ocasiones, al reducirlo o quitarlo (como este caso) cambia y hay que suplirlo a golpe de varilla y otros trucos. ç


Ingredientes: 

  • 3 huevos
  • 300 g de calabaza limpia y cruda
  • 2 cucharadas de cacao en polvo
  • Un sobre de levadura
  • Yogur natural entero
  • 200 g de harina integral de espelta
  • Una pizca de sal
  • 10-12 dátiles triturados

Preparación: 

Lo primero es triturar la calabaza, yo la meto 4-6 minutos a potencia media al microondas para poder aplastarla con un tenedor. Otras veces lo he picado con la picadora, pero queda menos integrada que cuando se deshace para convertirse prácticamente en un puré de calabaza. 

Mientras esto sucede y el horno se calienta a 180º, batir los huevos, para lograr más volumen separar yemas y claras y batir enérgicamente las claras hasta obtener un color blanco y una textura esponjosa. Mezclar las dos partes del huevo con el yogur y una vez homogeneizado, unirlo a la calabaza triturada junto a los dátiles. Ya que nos hemos esforzado por montar las claras, tamicemos la harina (que ya de por sí es más pesada al ser integral) junto con la levadura y la pizca de sal y lo incorporamos a la mezcla anterior. 
En el molde elegido y correctamente engrasado iremos poniendo cazos de la mezcla, haciendo dos boles distintos, uno natural como hemos hecho hasta ahora, y el otro con la cucharada de cacao puro, y así, alternando cazos de una mezcla y otra obtendremos un bizcocho marmolado. 

Lo hornearemos durante 45-50 minutos, unos minutos extra frente a otros bizcochos dada la humedad que aporta la calabaza a la mezcla. 

La ventaja de este bizcocho, es que si consigues que sobre algo… se mantiene tierno y siempre jugoso. 
Como veis… en ocasiones hago dulces… y digo esto porque no me gustaría justificar la elaboración frecuente de bollería como opción en casa. Siempre os digo que por mucha repostería casera que sea, y más saludables que se busquen los ingredientes… seguimos hablando de repostería, que en este caso no, pero en muchas ocasiones siguen incorporando azúcares o similares. Sigue suponiendo relacionar determinados hábitos con dulce y sobretodo, es más probable que no filtremos tanto la frecuencia o la ración. Si de manera ocasional apetece un dulce, adelante disfrútalo, pero no se debe de buscar continuamente «trampas» para la ingesta de este ejerciendo un autoengaño.

¡Disfruten señor@s! 

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